MOUNTAINBIKE DESDE BURGOS

VIAJE POR EL CORAZON DE LA OCCITANIA 09/10/2016

Filed under: Noticias — burgos en ruta btt @ 21:40

20160910_102203Relato de 5 burgaleses que han realizado en el mes pasado, una de las rutas más bellas que se pueden realizar en pleno corazón del pirineo: Pedales de Occitania. 225 kms y más de 6.000 ms de desnivel positivo en 3 etapas, disfrutando de muchos kilómetros de senderos entre grandebosques y pistas de alta montaña con los espectaculares paisajes que nos ofrece esta emblemática cordillera.

20160911_151900¡¡ Contado con todo detalle, casi podrás sentir que has estado viviendo unos días realizando esta ruta!!

<<Eran las 16,30 horas del 08 de septiembre del año 2.016 cuando iniciamos una nueva aventura. Javi y Angelillo, Emilio, Oscar y un servidor, el mayor y “abuelo” del grupo, Guillermeitor para los esforzados del pedal, partimos hacia el corazón de Occitania, que significa “país donde se habla la lengua de Oc”, entre el Valle de Arán y el antiguo condado de Comminges. Deducimos por tanto que no es el Arameo el idioma oficial de las tierras por donde discurrirá nuestra ruta, sino el occitano lengua romance que aún perdura y es hablada por miles de sus habitantes. A nuestras piernas les esperaban aproximadamente 225 km. con más de 6.000 metros de desnivel, pedaleando entre montañas y valles que divididos en tres jornadas se presumen como otro reto deportivo a añadir a nuestro historial, amplío para alguno y amplísimo para el resto. La tarde va trascurriendo y nos vamos acercando a nuestro destino y punto de partida, Viella al norte de la provincia de Lerida. Alrededor de 530 Km de viaje nos esperan. Cruzamos la frontera por Irún, continuaremos atravesando el sur de Francia por la autopista A64 desde Bayona. Pau, Tarbes, Lourdes, van jalonando nuestro recorrido, acompañados en todo momento a nuestra izquierda por el impresionante perfil que los Pirineos van dibujando por encima de los paisajes que quedan a nuestro paso. Su erguida silueta empieza a abstraer nuestro pensamiento sobre lo que viviremos en los próximos días.

Las predicciones meteorológicas nos tiene intranquilos para la primera jornada, no está muy claro que no nos acompañe la lluvia durante parte del día, aunque nos consuela el hecho de que la temperatura será agradable y el aire no nos molestará en ningún momento.

Llegamos a nuestro destino, la noche se nos ha echado encima, es hora de reponer fuerzas y descansar lo haremos en el hotel Riu Nere, donde damos cuenta de una opípara cena, no exenta de alimentos propios de la ya famosa dieta Angulo, cambiaremos el chorizo y la costilla por la butifarra catalana a la brasa.

Una mañana esplendida, 18 grados de temperatura, amanece en la capital del Valle de Aran, será consecuencia de la orientación atlántica de esta parte de los Pirineos lo que ocasiona esta climatología especial que nos acompañara durante nuestro viaje. Durante el briefing que organizamos, previo al inicio de cada jornada, estudiamos los mapas, perfiles y el recorrido. Las   ganas por comenzar hacen del inicio de cualquier aventura un momento especial se nota y es patente en nuestros rostros, en nuestras miradas. Por fin agarramos los manillares de nuestras monturas y ponemos rumbo a lo desconocido.

Solamente echando un vistazo al impresionante paisaje que nos rodea tomamos consciencia de lo que van a ser los próximos días, angostos valles y laderas verticales con frondosos bosques de coníferas nos acompañaran. La primera de las etapas nos llevara hasta Bourg d’Oueil, 70 Km. con un desnivel superior a los 2.000 metros, cosa seria. Con las primeras pedaladas iniciamos la ascensión que nos acercaran a las primeras aldeas y pueblos, conocemos la singularidad de sus edificaciones, piedra y pizarra elementos esenciales en su construcción, comienzan las bajadas, una especialmente técnica para empezar y que será la seña de identidad de nuestro recorrido por Occitania. Los primeros frenazos y derrapes se suceden e identifican esta aventura “de muy locos”. Por primera vez nos adentramos en el bosque, nuestra ruta discurre entre impresionantes torrenteras. Comienza  la ascensión desde el pueblo de Arrós hasta Arres de Sus, el inicio no puede ser más impactante, desde estas laderas apreciamos las impresionantes vistas de la cordillera pirenaica en la que perduran enormes neveros, las primeras instantáneas son dignas de enmarcar, seguidamente un nuevo largo descenso hasta Bossost. Angelillo se lleva el único susto de toda la ruta, en la carretera de montaña por la transitamos, una zona especialmente sombría esconde el peligro, su rueda delantera pierde adherencia como consecuencia de lo que el agua y el barro ha arrastrado y acumulado sobre su asfalto. Las consecuencias de la caída, rasponazos y abrasiones sin importancia que repararemos en la siguiente farmacia. Una vez restañadas las heridas iniciamos una seria ascensión, ni más ni menos que uno de los míticos puertos del Tour de Francia el Col de Portillon, tras 3 Km. de ascensión por carretera por fin el GPS nos adentra por caminos en buen estado. Zigzagueando por las laderas de la montaña nos adentramos en el bosque, la vegetación se espesa y el cielo se cubre, comienzan las zonas húmedas, hayas y acebos jalonan el recorrido incluso unos jabalíes se asustan a nuestro paso, después de unos kilómetros el desnivel aminora y la pista entre curva y contracurva se hace cada vez más rápida y divertida, enseguida hacemos cumbre justo en el lugar donde el camino por donde transitábamos se cruza con la carretera N-141 por la que anteriormente habíamos  iniciado la ascensión del puerto y por donde definitivamente pasamos a territorio francés que ya no abandonaríamos hasta unas horas antes de que finalizara nuestra aventura. Comenzamos el descenso por carretera y trascurridos unos pocos kilómetros nuestros GPS nos indican un nuevo desvío entre el bosque comenzamos a rodar por una pista ancha con una superficie compacta, pero la bajada que nos llevará a Bagneres de Luchon la haremos por una senda técnica con muchos y cerrados virajes que nuevamente nos hacen disfrutar del pilotaje extremo, allí repondremos fuerzas y sellaremos por primera vez nuestros libros de ruta. Enseguida comprobamos que es una localidad consagrada al ciclismo en ruta, punto de inicio de míticas ascensiones como el Peyresure, Tourmalet, o el mismo Portillon, lugar donde además se puede disfrutar del termalismo en alguna de sus múltiples y afamadas casas de baño y por supuesto de los deportes alpinos. Nos encontramos en el corazón de los Pirineos, en pleno valle de Oueil.

Liquidadas nuestras consumiciones a la voz de “l’addition, s’il vous plait” reiniciamos nuestra ruta, tan solo restan 15 Km. pero el desnivel los convierte en exigentes. Toca sufrir, ¿existe en la bicicleta de montaña disfrute sin sufrimiento?, no señores y si existe no lo conocemos, no nos engañemos, este magnífico deporte es así, solo hecho para los cuerpos y mentes más preparados, adaptados al esfuerzo. Las pendientes y rampas pronunciadas se intercalan entre senderos y caminos, lo que anteriormente fueron chanzas y risas se tornan en gestos serios, el calor y la fatiga hacen que nos sobrevenga algún leve desfallecimiento. Hemos invertido más de 2 horas en recorrer los tan solo 15 Km que unen Bagneres con Bourg de Ouleiy. Nos encontramos  en un estrecho valle de laderas pronunciadas entre pastos y coníferas en una pequeña aldea conformada por apenas cuatro casas entre las que sobresale el campanario de una sencilla iglesia, allí al pié de la carretera encuentra Le Sapin Fleuri, un entrañable hotel alpino que adorna sus ventanas con geranios y a su entrada Caroline nos ofrece su bienvenida, en ese mismo instante rompe a llover, la tormenta gentilmente ha esperado a nuestra llegada. Es un establecimiento sencillo, con habitaciones pequeñas y largos pasillos, donde el salón y el comedor en forma de L con una singular chimenea, sus aparadores en madera junto a las vistas que se ofrecen del entorno lo hacen un lugar acogedor, allí disfrutaremos de nuestro merecido descanso bajo las atenciones de Caroline. Después de limpiar y engrasar nuestras monturas y tomar unas generosas cervezas nos disponemos a cenar, el menú no nos hace presagiar nada especial, pero nos sorprende su preparación y la presentación de los platos, sopa de verduras, “poison” al horno y bistec al punto acompañado con una “pomme de terre”, para terminar unos exquisitos profiteroles regados con chocolate caliente, de lo que damos buena cuenta y por lo que quedamos perfectamente satisfechos, todo ello servido con la atención y amabilidad que nos dispensa la dulce y cándida Caroline.

Al amanecer la niebla arropa las laderas del valle, ha llovido durante parte de la noche y la satisfacción generada durante la cena se repite en “le petit déjeuner”, un desayuno de reyes, con deliciosos croissants, mermeladas, mantequilla, pan tostado, frutas, un queso fuerte y oloroso,  jamón, yogurt y el indispensable café que verdaderamente nos hacen dudar de que lo más acertado sea abandonar ese lugar.

La mañana es fresca y nos esperan más de 80 Km. en los que debemos salvar un desnivel superior a los 2.500 metros, la etapa comienza con una subida tendida por una pequeña carretera que al coger cierta altitud se convierte en camino. Tomamos altura hasta los más de 1.800 metros, las nubes y nieblas se van disipando, los pastos se imponen al bosque y la pista comienza a descender al amparo de la ladera. Tras unos kilómetros  divertidos y rápidos encontramos un sendero con una pendiente de vértigo, culito atrás y poco a poco vamos superando con más o menos habilidad uno de los pocos tramos comprometidos que encontramos a lo largo de la ruta, los primeros charcos y roderas nos adentran en el bosque de hayas, más tarde damos con una pista forestal y el descenso es vertiginoso y rápido por la anchura del camino y el excelente piso lo que nos permite ir a gran velocidad durante unos cuantos kilómetros hasta que nos encontramos en pleno valle de La Barousse. Por el trascurrirán nuevos senderos pistas y pequeñas poblaciones. Reseñables las ruinas del castillo de Comminges que bordeamos por un nuevo sendero que requiere otra vez de nuestra destreza y buen pilotaje para solventarlo con eficiencia. Desde la población de Sacué comenzamos una nueva y larga ascensión que en esta ocasión agradecemos que se haga íntegramente por una pequeña carretera sin circulación que se corona en el col de Mortis, desde allí un nuevo descenso largo y rápido por una nueva pista forestal en excelente estado que nos permiten de nuevo lanzarnos a gran velocidad. Terminado este atravesamos por veloces caminos jalonados de vegetación y grandes arboledas que nos protegen del calor y del sol del mediodía. Pronto nos encontraremos un nuevo punto de control en Sant Bertran. El sol y el calor empiezan a mermar nuestras fuerzas y el agua se hace indispensable. Ante nosotros como surgido de la nada, en un alto una imponente construcción, es la catedral de Saint Bertrand de Comminges, románico del S.XII declarada patrimonio de la humanidad, ubicada en el centro de un pequeño y bonito pueblo medieval amurallado, en su interior del templo un hermoso órgano y sillería de madera.

Sellado de nuevo el libro de ruta y justo al pie de tan imponente templo en un pequeño jardín nos reponemos del desgaste y la fatiga de la jornada y junto a uno de los innumerables monumentos conmemorativos que en todos los pueblos y ciudades recuerdan a sus caídos en las grandes contiendas europeas. La historia de su creación fue tema principal y plasmó  magistralmente el escritor Pierre Lemaitre en su novela “Nos Vemos Allá Arriba”, premio Concourt de literatura 2.013.

De nuevo continuamos nuestra marcha, atrás los valles e imponentes cumbres, ante nosotros la campiña y los campos de cultivo, plantaciones de frutales, manzanas principalmente. Un pequeño lago el “lac de Barbason” con una atractiva zona de baño nos sugieren un refrescante chapuzón, el calor aprieta, pero debemos de seguir con nuestra marcha el tiempo apremia y aún nos restan unos kilómetros hasta nuestro destino y en Francia se cena muy pronto. El día se hace largo y los esfuerzos se suceden, primero una interminable subida empedrada que nos hacen recordar esas etapas de pavés en las míticas pruebas ciclistas de la región de Flandes. Hacemos cumbre en el col de Ares otro de los míticos puertos del Tour de France. Mas tarde una nueva incursión en el bosque donde en algunos tramos su espesura hace impenetrable la luz del sol y nos hace parecer que atravesamos oscuros túneles, nos llama la atención algunos ejemplares de haya por su verticalidad y altura. Una nueva zona especialmente húmeda y encharcada donde encontramos que nos hace el camino más dificultoso nos hacer ser más cuidadosos con nuestro pilotaje, algún resbalón con caídas sin importancia nos hacen sonreír a algunos y sonrojarse a los menos.

La aproximación a Aspet la hacemos por campo abierto zigzageando entre pistas y caminos atravesamos prados y campos de cultivo, antes entre rápidos senderos y zonas técnicas que nos vuelven a hacer disfrutar de nuestro viaje, en un continuo subi baja que parece no tener fin.

Hemos llegado a Le Bois Perche y concluido la segunda y más larga jornada de nuestro periplo. Nos encontramos en un albergue, un lugar de descanso y recreo, donde nos atienden con cierta frialdad, nada que ver con nuestra anterior escala. El lugar nos decepciona y tan solo es reseñable durante la cena el pequeño incidente que con tropiezo incluido hace que un recipiente con salsa se derrame sobre la mesa y alguno de los comensales, que por la forma como se produjo y por los actores del accidente nos provoca alguna risa, nos hace olvidar el cansancio y relajar las tensiones del recibimiento.

Durante la noche, en la reunión que todos los días realizamos para comentar lo más destacable de la siguiente jornada decidimos que aun teniendo por delante la etapa más corta será necesario madrugar un poquito más que otros días con la vista puesta en que el regreso a Burgos y el objetivo de no demorar en exceso nuestra llegada.

El amanecer vislumbra un día soleado y así sucede. El perfil de la etapa es nuevamente bastante exigente, en este caso en su comienzo, durante los primeros kilómetros tenemos que salvar más de 1.200 metros de desnivel. Negociamos las primeras y fuertes rampas por caminos y senderos en pleno bosque, la bajada se hace peligrosa por la cantidad  de piedra que sobresalen del sendero entre un bosquecillo de boj, terminada esta tomamos un desvío que nos lleva a iniciar una nueva y larga ascensión, esta la realizaremos prácticamente en su totalidad por una pista forestal, la vegetación es exuberante y los ejemplares de haya y roble que vamos dejando a nuestro paso centenarios. Estamos en pleno parque natural Domaniale de Gar-Cagige, la pendiente va aflojando según trascurre la ascensión, de nuevo nos encontramos en plena zona alpina dirección col de Menta 1.395 metros de altitud, donde sellaremos de nuevo nuestro libro de ruta. Nos encontramos en una zona de recreo con una imponente fuente y su consiguiente pilón adornado con unas esculturas de animales y utensilios de montaña, al lado una impresionante mesa, todo ello de un tamaño descomunal. Continuamos ascendiendo hasta la estación de esquí de Mourtins. Desde aquí iniciamos un nuevo descenso seguramente el más largo de los que disfrutamos en los tres días de nuestra aventura y donde la adrenalina vuelve a recorrer nuestros organismos y hacernos sentir esas sensaciones que nos han enganchado a esta modalidad deportiva.

Prácticamente hemos dado cuenta del total del desnivel que debíamos de afrontar. Somos conscientes de que nos encontramos recorriendo los últimos kilómetros y que pronto finalizará esta nueva aventura entre las sensaciones de satisfacción y alegría por el hecho de haber superado un nuevo reto y la tristeza de que este llega a su fin. En nuestro recuerdo queda la amistad y el compañerismo de los que hemos disfrutado durante toda la ruta, por haber compartido todos los buenos momentos que hemos pasado y que reflejamos y expresamos en cada gesto y cada palabra a lo largo de la comida que hacemos al llegar de nuevo a Bossost.

Después de dar cuenta de unos impresionantes bocadillos, regados con unas refrescantes cervezas iniciamos el último tramo, lo hacemos por carretera a la par del cauce del rio Garona que nos acompañará hasta nuestro lugar de destino, el lugar donde iniciamos esta memorable y recomendable ruta. En Viella una reconfortante ducha, visita ineludible a la oficina de Pedales del Mundo a recoger nuestro maillot conmemorativo y otros obsequios para seguidamente iniciar nuestro viaje de regreso.

Ha sido un placer disfrutar de vuestra compañía y poder relatar lo más fielmente que me ha sido posible este viaje que nunca olvidaré. Hasta la próxima compañeros y esperemos que sea pronto.+

Salud.

 

 

 

 

 

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One Response to “VIAJE POR EL CORAZON DE LA OCCITANIA”

  1. Cervantes Says:

    Joder, impresionante relato ni yo lo hubiera descrito mejor.

    Me gusta


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